Coloquio Lationoamericano: “En México, ser periodista es una amenaza”


INFORADIO UCM / Lara Huwyler / 04-03-2020


Hoy durante la mañana del miércoles 4 de marzo, en nuestra facultad de Ciencias de la
Información, se ha celebrado un coloquio con periodistas perseguidos en Latinoamérica bajo el
nombre de “El periodismo amenazado: ¿qué significa la libertad de expresión cuando te juegas
la vida?”. Los ponentes acogidos actualmente por Reporteros Sin Fronteras, César Batiz,
Priscilla Pacheco y Cristian Herrera han contado en este mismo orden cómo han sentido la
muerte de cerca a causa de su pasión por el periodismo.


César Batiz, director de “El Pitazo” en Venezuela, un medio que propaga noticias que no están
en medios tradicionales, explicaba que hasta 15 medios digitales son bloqueados en
Venezuela. Para él, “el periodista ejerce su profesión en una situación que supone un reto
diario” ya que, según cuenta, el periodismo en su país es crucial para informar sobre la
situación que están enfrentando. En esta misma línea, el periodista de investigación declaraba
que su lugar está en Venezuela ejerciendo en el periodismo como nunca se imaginaba que
haría.

A continuación, llegaba el turno de la periodista en México Priscilla Pacheco, quien ha
provocado un silencio sepulcral en la sala al testificar que, cuando asesinaron a su padre,
Francisco Pacheco, por sacar a la luz información no deseada, su madre le preguntó qué iban a
hacer con la situación, a lo que ella respondió: “Hacer lo que sabemos hacer: periodismo”.
Asimismo, la periodista Pacheco recordaba cómo han llegado a preguntarle directamente
cuánto cuesta su medio, a lo que siempre han respondido: “Nosotros no nos vendemos”.
Pacheco aclara que tras estar un tiempo fuera de los medios y volver al digital, recibieron
censura y les quitaron su dominio, entre otras cosas. Es importante tener en cuenta que las
amenazas en México se dirigen solo a medios locales puesto que, cuando se trata de medios
nacionales, el gobierno paga la suma que sea necesaria para que en portada salga lo que el
mismo quiera.

De esta misma forma, cuando se asesinan a periodistas y se investiga el caso, siempre son
etiquetados como “crímenes pasionales”, nunca como delitos en contra de la libertad de
expresión del periodista. Es por esto que el miedo y la amenaza es constante, motivo por el
cual Pacheco explica que salir a la calle es un reto al tener que estar mirando hacia todos lados,
en caso de que haya alguien sospechoso persiguiéndola. Terminaba su ponencia explicando
que “en México, ser periodista es una amenaza”, nunca sabes si por salir a informar de algún
tema que no gusta, “la respuesta va a ser la muerte”.

Finalmente, Cristian Herrera, periodista en La Opinión de Cúcuta (Colombia), comenzaba su
ponencia: “yo he tenido que ver la muerte al frente mío bastantes veces”. Ampliando que el
primer muerto que vio fue con tan solo 9 años debido a que su pasión periodística afloró a
muy temprana edad al ver que su padre llevaba más de 4 décadas informando. Sin embargo, el
periodismo que a él le interesaba era el de la crónica roja, objetivo que consiguió pero que, a
los pocos días, ya le causó un fuerte impacto al tener que cubrir la explosión de una bomba en
un centro comercial. En este suceso, cuenta como veía salir a la gente con miembros amputados y cubiertos en sangre, a lo que él se preguntaba qué papel debía escoger: el de
ayudante ciudadano o el de periodista.

A parte de hablar de sus experiencias pasadas, explica también cómo en la actualidad debe ir
en un coche blindado por la calle, con chaleco antibalas e incluso escoltas, debido a las
reiteradas amenazas directas de muerte. Contrasta de esta manera lo mucho que le fascina
cómo, en España, si publicas una información desfavorable lo máximo que pueden hacer es
llamar a la redacción y pedir que no saquen informaciones de ese tipo.
A pesar de estas declaraciones sobre la peligrosidad de la profesión, el periodista Herrera tiene
muy claro que “no le tiene miedo a la muerte” y es capaz de enfrentarse a los numerosos
enemigos de distintos bandos que él mismo tiene. No obstante, el miedo en su propia familia
no cesa ya que, según cuenta, una vez al salir a trabajar, su propio hijo le dijo: “Papi, no te
hagas matar”.





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